ARTES PLÁSTICAS BARRANQUILLA


Como en la mayor parte del mundo, la evolución académica y la entrada en la Modernidad de las Artes Plásticas en Barranquilla tuvo similar desarrollo, solo que aquí se dio de manera tardía. A fines del siglo XIX y comienzos del XX, con la llegada de algunos artistas extranjeros, es cuando surge un pequeño interés por las Artes Plásticas; esto quizás debido a que en la ciudad predominaba el gusto por otras disciplinas como la música, la literatura y el teatro.

Barranquilla, por su privilegiada situación geográfica y por ser un puerto marítimo y fluvial, por el cual entró gran parte de los adelantos de la civilización en Colombia, era punto obligado de salida y llegada de viajeros nacionales y extranjeros quienes de alguna manera contribuían a su desarrollo, ya porque se quedasen en ella o porque simplemente aportaban algún saber momentáneo, como sucedía con los artistas nacionales que aprovechaban su paso por la ciudad, para mostrar su obra plástica.

En las tres primeras décadas del siglo XX, la enseñanza académica de las Artes plásticas era incipiente. Ésta era controlada por talleres privados manejados por artistas extranjeros, y a sus clases asistían los jóvenes de la clase alta de la ciudad, quienes adquirían conocimientos en Dibujo, Fotografía, Tipografía y Litografía; la mayoría de estos estudiantes tenían que emigrar de la ciudad para ampliar sus conocimientos en las Artes Plásticas. El comercio del arte estaba prácticamente supeditado a encargos de obras traídas de Europa, por personas prestantes de la ciudad que en su mayoría eran extranjeros dedicados a la actividad comercial. Estos productos eran cuadros originales y réplicas de autores desconocidos que trataban temas referidos al paisaje urbano, marino, campestre, bodegones, copias artísticas y láminas religiosas, los cuales eran exhibidos en pequeños almacenes, con los demás productos de consumo, como un objeto más.

Los artistas extranjeros quienes dirigían los talleres se hacían conocer de la sociedad y adquirían cierto elitismo que les permitía ser invitados a exponer en los salones de los clubes sociales como: El Alemán, Unión Española, Barranquilla o Club ABC, instituciones que tenían el apoyo de la prensa local y el Centro Artístico.

Los comunicadores Sociales, a través de la prensa hablada y escrita, aprovechaban este incipiente interés en las Artes Plásticas y a través de sus medios informativos emprendían una campaña encaminada hacia la creación de una escuela de arte en la ciudad, lo que definitivamente impulsó la creación de la Escuela de Bellas Artes de Barranquilla. Esta idea recibió el apoyo de personas vinculadas a otras manifestaciones culturales como los señores Carlos Dieppa y Julio Enrique Blanco, cuya visión futurista les permitió formular un proyecto conducente a la universalización del arte, mediante la integración de diferentes entes educativos.

El Filósofo Julio Enrique Blanco es quien propuso definitivamente en última instancia la creación de la Escuela de Bellas Artes, idea que se concretó con la ordenanza N° 70 del 26 de junio de 1939 de la Duma Departamental, con las secciones de Música y Pintura. Los cursos que se desarrollaron en la Escuela produjeron la primera generación oficial de artistas locales y regionales. En la sección de Pintura mural, técnica de la pintura, Talla en madera, Perspectiva y Geometría aplicada; la metodología era netamente academicista y contaba en su mayoría con profesores extranjeros vinculados por nombramientos de la Secretaría de Educación Departamental; algunos de estos profesores fueron el escultor italiano Emilio Moras, J.L Gastaldi y como director de la escuela Héctor M. Baena.

La Escuela admitía estudiantes que cursaban la primaria y el bachillerato y sus primeras exposiciones se llevaban a cabo en una de las aulas de clase durante la entrega de boletines. Era una enseñanza No formal, con talleres libres. A finales de la década del cuarenta salieron los primeros egresados quienes recibían el título de Idoneidad en Dibujo, o en algunas de las asignaturas que se impartían en institución, después de haber cumplido un ciclo de siete años de actividad académica. Los primeros egresados de la Institución fueron los artistas Neva Lallemand y Ángel Loochkart.

En la década del cincuenta, estos talleres libres ampliaron su campo de acción y se dio un mayor impulso a los artistas locales, quienes comenzaron a mostrar su obra individualmente, apoyados por la Biblioteca Departamental y algunos pequeños negocios.

La escuela de Bellas Artes se va posicionando como el primer Centro Cultural de la ciudad y se vincula a ella como docente, el artista Alejandro Obregón, quien había estudiado un corto periodo en la Escuela de Pintura, para más tarde constituirse en director de la misma (1962-63 aproximadamente).
Obregón fue calificado por la crítica como el padre del Arte Moderno en Colombia. Debido a la enseñanza profundamente académica que se impartía en la Escuela, Obregón realizó una reestructuración metodológica y tomó la decisión de retirar todo el cuerpo docente en el área de pintura; con esta determinación la institución tomó otro rumbo artístico. Se dio comienzo a una nueva dinámica de trabajo por parte de los estudiantes, lo que se ve reflejado en los nuevos productos de la Artes Plásticas de los artistas costeños de vanguardia de ese periodo.

Por la Escuela de Bellas Artes y específicamente en el programa de Artes Plásticas, han pasado reconocidas figuras del arte nacional como Alejandro Obregón, Ángel Loochkart, Álvaro Barrios, el grupo El Sindicato, ganador en 1978 del Salón Nacional de Artistas y la primera experiencia artística como grupo en el país, lo mismo que destacadas figuras que hoy cumplen un papel importante tanto a nivel nacional como regional dentro de la investigación estético-artística de los últimos años en Colombia, como los artistas-docentes: Inginio Caro, ganador de dos salones Regionales; Néstor Martínez, Primer premio en pintura en el salón Regional, Santa Marta, 1981, premio a la investigación Curatorial, Ministerio de Cultura, 2005 y destacado en el ámbito de la crítica y teoría del arte; María Rodríguez, tercer lugar en el II Salón Regional de Colcultura de 1978; Marcos Puentes, segundo premio en el salón de la Cámara de Comercio; Salwa Amastha, Premio en el Salón Internacional de fotografía en Mónaco, lo mismo que todo el cuerpo de docentes de la institución que contribuyen al desarrollo cultural de la ciudad y la región. Cabe destacar al artista Marco Mojica, quien a dos años de egresar de la institución ganó el primer premio en el Salón Fernando Botero, que se llevó a cabo en el año 2004 en la ciudad de Bogotá. Dentro de sus logros como institución académica podemos mencionar los que han tenido recientemente sus estudiantes de diferentes salones locales, regionales y nacionales, en donde su importancia se reafirma con los premios y menciones obtenidas por estos dichos eventos.

La producción de los artistas egresados de nuestra institución y de los que trabajan en la ciudad de Barranquilla se ha movido en las últimas décadas dentro de los parámetros de las Artes Visuales, constituyéndose esta producción como uno de los aportes más valiosos que ha tenido el arte contemporáneo en Colombia.

La Escuela de Bellas Artes de Barranquilla, fue creada con las secciones de Pintura (artículo 4°) y Música por la ordenanza N° 70 de junio 20 de 1939 de la Asamblea Departamental del Atlántico. Texto de la ordenanza que habla de su creación fue obtenido de la Gaceta Departamental N° 2805 del viernes 23 de junio de 1939, folios 4870 y 4871.

Mediante ordenanza N°42 de junio 15 de 1946 emanada por la Asamblea Departamental del Atlántico se crea la Universidad del Atlántico y la Escuela de Bellas Artes es incorporada a la misma (Artículo 3°). El texto de la ordenanza fue obtenido de la Gaceta Departamental del Atlántico N° 3808 del martes 25 de junio de 1946, folios 9773, 9774.

Mediante acuerdos N°6 del 24 de agosto de 1961, emanado por el Consejo Superior de la Universidad del Atlántico, le solicita al Ministerio de Educación Nacional y al ICFES, la autorización para expedir títulos profesionales en la Escuela de Pintura y Artes Plásticas y por Resolución N° 132 del 5 de septiembre del mismo año, el ICFES autoriza a la Universidad del Atlántico a expandir títulos profesionales de Maestros en Artes Plásticas.

En 1979, la Universidad del Atlántico mediante acuerdo N° 001 de septiembre 20, en sus artículos 24 y 25, el consejo Superior adopta una nueva estructura orgánica para la Universidad del Atlántico, elevando a la categoría de Facultad a la Escuela de Bellas Artes.

El Consejo Académico de la Universidad del Atlántico mediante Resolución N°031 de 22 de agosto de 1994, adopta un nuevo Plan de Estudios y establece requisitos académicos de grado en el Programa de Artes Plásticas.

Mediante Resolución N| 067 de diciembre 07 de 2005, emanada del Consejo Académico de la Universidad del Atlántico, se adopta un nuevo plan de estudios para el Programa de Artes Plásticas, el cual se inició en el primer semestre de 2006.

En el siglo XXI el programa de Artes Plásticas trabaja cada día para estar a un paso coherente con lo que ocurre en el mundo del arte contemporáneo. Somos conscientes que uno de nuestros mayores valores y virtudes sigue siendo el pertenecer a la Gran Cuenca del Caribe, concepto que actualmente sigue siendo muy apreciado en museos, salas y galerías alrededor del mundo.