top of page

MOMPOX 

Cartografía Audiovisual 

de un Patrimonio Cultural

Semillero RUIDO


 

Artistas participantes:

 

Ernesto A. Recuero

Houmehr Etminani

Patricia Oliveros

Yanina Martinez

Keren Buelvas

Elvia Canedo

Elkin Hernandez

Andrea Benitez

Jennifer Pacheco

En 1995, la UNESCO declaró a Santa Cruz de Mompox como Patrimonio Cultural de la Humanidad, y en 1959 fue reconocida como Monumento Nacional debido al notable estado de conservación de su arquitectura colonial. Esta ciudad representa un tesoro histórico y cultural que ha resistido el paso del tiempo, conservando su encanto colonial de manera intacta.

 

En la actualidad, es crucial establecer una relación constante entre la conservación y la protección de este patrimonio, y es necesario enfocarse en el valor del patrimonio inmaterial más allá de la arquitectura inamovible y preservada. Es en este contexto donde la exploración de conceptos como la escucha y la escultura del tiempo adquieren relevancia. El registro sonoro del centro histórico y el registro audiovisual desempeñan un papel de gran importancia en la construcción de un mapeo audiovisual de la zona patrimonial, contribuyendo así al reconocimiento de Santa Cruz de Mompox como una de las poblaciones patrimoniales más destacadas de Colombia y el Caribe.

 

El mapeo sonoro de la zona histórica y su registro visual nos permite capturar y representar acústicamente el entorno, los sonidos y las voces de un lugar específico. Al aplicar esta técnica a Mompox, nos adentraremos en sus calles empedradas, plazas históricas y rincones emblemáticos para recoger las voces, la música, las festividades y los sonidos cotidianos que dan vida a esta ciudad y la definen como un territorio único; si bien hemos entendido y dibujado un territorio de diferentes formas, puede mapearse el territorio a través de sus calles, avenidas, carreteras y transversales, creando un paisaje arquitectónico sobre la ciudad, sobre su imaginario de cemento, sobre su estructura tangible e intangible. Pero los territorios y su descripción pueden ir más allá de la simple cartografía geográfica, desde territorios redibujados  hasta lo inmapeable (Ulrich,2014)  Bajo la mirada del mismo  R.MURRAY SCHAFER  1977 en su capítulo Noise.  Trataremos las cualidades del contexto, proporcionados por la naturaleza del Caribe Colombiano, contribuyendo con la descripción y comprensión de las composiciones y comportamientos de sus propios habitantes. La dialéctica de la idiosincrasia del municipio de Mompox, la necesidad oculta de producir gran estruendo al comunicarse y la utilidad de herramientas electroacústicas dentro del ámbito folklórico para la celebración de una cultura muy sujeta a lo que conocemos como ruido. 

  1. Producción de experimentación audio-visual.

El tiempo, para el artista, se convierte en una herramienta dinámica donde su labor se despliega, siendo entendida a través de su relación con el espacio, y moldeando así las ideas hacia un propósito audiovisual. En este capítulo, explicaremos cómo, como colectivo, enfrentamos de manera organizada la creación de lo que llamamos una experimentación audiovisual.

 

manifiesto.png

Partiendo de la definición de ruido propuesta por R. Murray Schafer, quien lo entiende como “una señal sonora indeseable” en Limpieza de Oídos (1967), el Semillero Ruido desarrolló una salida de campo al centro histórico de Santa Cruz de Mompox con el propósito de realizar procesos de recolección sonora, registros audiovisuales y ejercicios de cartografía del territorio desde la escucha y la imagen en movimiento.

Sin embargo, dentro de los contextos culturales del Caribe colombiano, muchos sonidos considerados “ruido” desde una mirada técnica o urbana moderna, son en realidad expresiones fundamentales de identidad y memoria colectiva. En Mompox, el paisaje sonoro se construye a partir de múltiples voces y resonancias que habitan la cotidianidad del municipio: los pregoneros de aguacate, los vendedores de agua, los comerciantes de ropa del centro histórico, vendedores de periódico, de galleta griega y otros personajes populares que utilizan la voz como herramienta de trabajo y permanencia cultural.

Estas expresiones no se limitan al acto de vender; son formas de habitar el espacio y de marcar acústicamente el territorio. La potencia, la cadencia y la musicalidad de estos pregones construyen una identidad sonora reconocible que solo puede experimentarse plenamente recorriendo las calles de Mompox. La ciudad se revela entonces no solo desde la arquitectura colonial o la memoria histórica, sino también desde aquello que suena, resuena y permanece en el oído de quienes la atraviesan.

A partir de esta experiencia, el semillero realizó ejercicios de cartografía sonora entendidos como procesos de catalogación y análisis de sonidos según lugar, hora y contexto específico. Las derivas constantes por el centro histórico permitieron desarrollar capturas prolongadas de audio y video que posteriormente serán analizadas, clasificadas y editadas para profundizar en la comprensión del patrimonio sonoro del territorio.

El trabajo se fundamenta en conceptos como paisaje sonoro y soundmarks, también desarrollados por Schafer, entendidos como aquellas marcas acústicas propias de un lugar que funcionan como signos de identidad cultural. Desde esta perspectiva, los sonidos de Mompox no son únicamente registros ambientales, sino huellas vivas de prácticas sociales, económicas y afectivas que configuran la memoria colectiva del municipio.

Desde lo visual y particularmente desde una mirada cinematográfica, el recorrido y la estructura espacial adquieren una importancia fundamental en la construcción de estas cartografías audiovisuales. Más allá de un registro documental tradicional, la propuesta busca generar una experiencia orgánica del territorio, donde imagen, sonido y tiempo dialogan continuamente.

En relación con esto, Andréi Tarkovski planteaba en Esculpir en el tiempo (1988) que el movimiento interno de la toma cinematográfica revela el movimiento mismo del tiempo. Bajo esta idea, registrar los espacios de Mompox implica también esculpir temporalmente el territorio: recorrerlo, escucharlo y capturarlo desde la duración, la atmósfera y la experiencia sensible.

La salida de campo del Semillero Ruido se convierte así en un ejercicio de investigación-creación donde la escucha activa, el cine y la etnografía audiovisual permiten reconocer el patrimonio sonoro de Mompox como una dimensión viva del Caribe colombiano. Cada pregón, cada eco del mercado, cada conversación y cada desplazamiento sobre las calles del centro histórico conforman una memoria acústica que merece ser preservada, estudiada y compartida.

LOGO HORIZONTAL.png
VIDENS.png
bottom of page